jueves, 13 de diciembre de 2012

La figura de los abuelos




Buenas tardes, y frías además en estos días de Diciembre. A tan sólo 11 días para que comience la fiesta de la unión, la fraternidad y la alegría, la fiesta de la Navidad. Unas fiestas que para unos puede resultar triste por la falta de sus seres queridos, y para otros, entre los que me incluyo, son unas fiestas que además de unir, son reflejo de valores tan importantes como la familia, la solidaridad y la amistad.

Al hilo del tema que voy a hablar hoy sobre la importante figura de los abuelos, quiero decir antes, que yo sólo tuve la suerte de disfrutar de la compañía de mi abuela paterna, Braulia. Nos dejó hace más de 10 años con muy buena salud, y una vida llena de obstáculos, pero también de éxitos y de alegrías. Junto a mi abuelo Ricardo, formó una familia con sus cuatro hijos. El hijo mayor, mi padre, siempre ha hablado maravillas de la vida en familia, una familia de pueblo, cuyo patriarca siempre quiso todo lo mejor, y dar tanto en lo material como en lo espiritual, una visión distinta de la vida.

De la forma en que crecieron en el pueblo, se forjaron diferentes personalidades, todas ellas independientes, que hicieron de mis abuelos, los resortes y las fortalezas de una familia unida. La historia familiar culminaba con el mejor de los regalos, si así lo puedo denominar, y es vivir en la casa donde crecieron mi padre y tios, junto a mis abuelos. Un auténtico lujo impagable.

Por contra, no tuve la suerte de conocer a mis abuelos maternos, a los que adoro por las palabras que me cuenta mi madre. Una familia numerosa, 10 hijos, y una vida de amor y comprensión la definen. Al contrario que mi padre, mi familia materna, con Maria y Teodosio al frente, vivieron en Pamplona toda su vida, primero en el Casco Viejo, con miles de anécdotas en la mochila, y mas tarde en el recién estrenado barrio de Iturrama. Vivieron felices, unidos, y capaces de formar una familia con 10 hijos, siete hombres y tres mujeres, con personalidades diferentes.

Me hubiera encantado conocer a mi abuela María, a la que hoy recordamos, 37 años desde su muerte. Su bondad, generosidad, calma y paciencia fueran sus compañeras en el camino de la vida. Supo afianzar los valores que transmitió a sus hijos, con los nietos a los que conoció. Teodosio, mi abuelo, supo complementarlo con su trabajo, esfuerzo y tesón que hizo que la familia saliera adelante aún en los peores momentos de la historia española.

Hoy Jueves, a pocas horas para acercarnos al fin de semana, he querido rendir homenaje a mis abuelos, Ricardo y Braulia, y María y Teodosio, en un día muy especial y triste.

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