lunes, 18 de febrero de 2019

Falsedad en las RRSS y en la sociedad





Que quede por delante mi defensa a ultranza de las redes sociales y de su respetuoso uso. A favor de crear pequeñas comunidades en las que mejore la comunicación entre las personas. Que todo ello favorezcan canales para acercar a la sociedad y no alejarla. Pero no quiero que siga pasando lo que acontece en mi realidad cada día.

No hay una interactuación entre lo que hablamos en sociedad, lo que plasmamos en pequeños círculos íntimos, y lo que compartimos en dichas redes. Nos imponemos como abanderados de la protección y la defensa de nuestros seres queridos, pero somos capaces de compartir miles de mensajes o fotografías en cadena, y no preguntar al de al lado sobre su última ruptura sentimental, su decimonoveno cambio de trabajo, o sencillamente por cómo le ha ido el día.
 
Compartimos unas fotografías dignas de estudio siempre acompañadas de frases célebres o de poemas de copia y pega. Tenemos mas amigos que nadie, pero seguramente levantes el teléfono y no encuentres a nadie. Nos situamos alrededor de una mesa, y el teléfono es el protagonista, pero, ¿para qué?. Si tienes a tu gente enfrente, que tienes la oportunidad de disfrutarla, esperas a la última publicación de Fulanito o la respuesta instantánea de Menganito al decimoquinto meme enviado.
 
Esperamos agradar, y un numero infinito de Me gustas en las redes sociales, pero ni siquiera somos capaces de contestar a un felicidades, un te quiero o un te necesito. Pero a los minutos somos los primeros en compartir fotografías de solidaridad a tal campaña o apoyo a tal enfermedad, cuando no nos preocupamos por nuestro familiar enfermo.
 
Las redes no nos definen obviamente, pero hace que nos veámos como seres incongruentes, egoístas y deshonestos con nuestro entorno mas cercano. ¿Qué me importa a mí compartir una imagen si yo no tengo ni idea de cómo se encuentra un amigo al que no veo hace tiempo?
 
Las redes están redefiniendo a la sociedad, nos está recolocando como seres con dos perfiles. El que mostramos, al público, mayoritariamente anónimo, y el que somos, el que cada vez ocultamos mas ante una triste bonita foto.
 
Nos alejamos mas de las personas, nos acercamos violentamente a los móviles, con la única esperanza de recibir agrados y palabras bonitas, síntoma de una sociedad cada vez mas alienada y con menos carácter.
 
No hay personalidad en las redes. Se intenta copiar al influencer que no tiene ni el Graduado Escolar, mientras obviamos a los investigadores mileuristas que en la sombra son el combustible de nuestro país. Se quiere desayunar para obtener la mejor foto, pero no disfrutamos de una simple taza de café. Comparamos likes y no comparamos estudios.
 
No debemos caer en las redes, (y nunca mejor dicho) para que el futuro no sea demasiado tarde para remediarlo.

viernes, 1 de febrero de 2019

7 años de verdad, de ilusión, y también de miedos






Sinceramente os digo que no habría pensado nunca en que mi blog cumpliera 7 años. Y no porque no creyera en mí, sino porque pensara que mi vida, sus vicisitudes, e historias impedirían que hoy estuviera aquí escribiéndoos para celebrar, para estar feliz y considerar que "si quieres, puedes", aunque en ocasiones cueste.
 
Y no cueste por no tener ganas, quizá por la falta de tiempo si. Cueste por el miedo a publicar y generar rechazo. Escribir en un espacio abierto no es tarea sencilla, mas si cabe, "como decía mi madre", - no te llevas nada a cambio, no vives de ello-. La evolución del blog fue creciendo a pasos agigantados teniendo en cuenta que mi primer trabajo facilitaba esa labor. Tenia mas tiempo para mí. En cambio cuando hace 6 años mi vida laboral dio un giro de 180 grados, pensé sinceramente en retirarme un tiempo pensando en que podría volver cuando quisiera.
 
Ese pensamiento duró horas. Duró horas porque pensé que si era coherente con mi vida, y llevaba la bandera de la persistencia por delante, no podía dejar a personas que con ilusión me leían todos los días. A mí, escribir me sirve de terapia. Me ayuda a canalizar mis miedos, mis temores, mis preguntas, y poder hacerlas palabras de una u otra forma, hace que tras escribir un artículo, yo, Jesús Mari, me sienta bien conmigo mismo.
 
Como en mi vida diaria, soy una persona impetuosa, y creo que eso también me ha servido para poder darme cuenta de que la vida son tiempos. Y debemos respetar esos tiempos. No pretendamos tener todo en el ahora. Porque cada tiempo también te ayuda a conocerte mas, y a saber hasta que punto eres capaz de llegar.
 
No me puedo quejar del apoyo continuo, tanto de padres, de tíos, de amigos y amigas que están siguiendo mi blog de forma diaria (ahora menos porque no escribo todos los días), y que me animan a hablar de muchos mas temas, me ofrecen su ayuda desinteresada y me comentan que sea mas "agresivo" en según que cuestiones.
 
Los que me conocéis, sabéis de sobra que en mí puede mas una mirada, un gesto, un guiño, que una palabra. Y no es porque no me guste hablar. Pero necesito conocer el espacio, a las personas. No me abro a la sociedad de manera airada. Soy tímido, observador. Prefiero pensar antes de hablar aunque mi ímpetu me lo impida en ocasiones. Soy cerebral, pero también visceral. Creo que como Dr Jekyll and Mr Hyde, todos tenemos dos caras con las que convivir.
 
No puedo terminar, sin daros las gracias a todas las personas que me siguen, que leen y se interesan por mis artículos, por creer en mí, por no dejar el blog a un lado, y por apoyarme incondicionalmente.
 
MUCHAS GRACIAS A TODOS/AS.
 
Y que aunque la vida cambie, sigamos leyéndonos por estos lares.