Muy buenas noches a todos/as.
Como os decía anteriormente, ahora estoy escribiendo de los temas destacados durante mis semanas de retiro en las que he pensado muy bien sobre el blog y su futuro.
Durante estas semanas, José Bretón ha sido condenado a 40 años de cárcel por el asesinato de sus hijos Ruth y José, con premeditación y alevosia tal y como lo confirmó el Juez. Aunque no cumpla mas de 25 años en la cárcel, se pasará lamentando lo que hizo.
Miserable y malnacido.
No soy padre y ni falta me hace para saber a ciencia cierta el amor y el cariño hacia los seres queridos, mas aun cuando son tus hijos. Carne de tu carne y sangre de tu sangre. No merece la pena gastar tinta ni letras en un ser despreciable que un día mató a sus dos hijos.
A partir de ahora, Bretón seguirá en prisión y tiene dos cartas:
recurrir al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y, si vuelve a
perder, al Tribunal Supremo, cuya decisión será ya definitiva. Todo
esto hace imposible que Ruth Ortiz consiga enterrar los huesos de sus
dos hijos durante unos años, quizá la única victoria de este tipo.
En cuanto a la doctora Lamas, se ha metido en una espiral peligrosa:
el juez del caso ha abierto una investigación por calumnias después de
que dijera aquello de que había oído un rumor a un policía de Córdoba. Va a depender de la generosidad de sus compañeros, que hasta ahora ha
sido mucha, pero si ellos hablaran podrían dejarla, antes y durante el
juicio, en muy mal lugar, por lo que dijo y por a quién se lo dijo.
José Bretón quería seguir llevando las riendas del caso, incluso después de ser detenido y encarcelado,
el 17 de octubre de 2011. Quería convertirse en el salvador, en el tipo
que ayudase a su mujer a encontrar a sus hijos. Recordemos que así lo
dijo el cura que le vio en prisión, al que le insistió en que quería a
toda costa que Ruth le visitase en la cárcel.
Pero la policía y la
propia Ruth marcaron los tiempos. La madre de los niños se presentó en la cárcel cuando ella quiso, por sorpresa, descolocando por completo a Bretón,
que incluso se quejó de que no había podido ni afeitarse ni arreglarse
adecuadamente para la ocasión. La visita no tuvo ninguna utilidad en la
investigación, tan solo demostrarle a Bretón que había perdido el
control y que Ruth no tenía ya ninguna duda sobre la culpabilidad de su
marido.
La mayoría de esos movimientos los hacía Ruth aconsejada por esa policía sombra,
esa inspectora jefa, pero es que en este caso la policía ha arropado
mucho a la madre de los niños. El pasado viernes, cuando Ruth quiso
presenciar la lectura del veredicto, vimos sentado muy cerca de ella a
uno de los participantes en la investigación, el jefe del grupo de
homicidios de Córdoba, que ha sido, lógicamente, el que ha estado más en
contacto con Ruth, además de esa inspectora jefa, de la que contaré
una confidencia sin que se enfade: si el viernes no llega a emitirse el
veredicto del jurado habría ido a Córdoba ella misma a convencer al
jurado.
Estaba tan impaciente como la familia de Ruth, probablemente por
los lazos tan estrechos que se han creado entre estas dos mujeres en
todos estos meses.
Porque tiene lo que se merece.
¡José Bretón eres un asesino!
Hoy el post ha sido de condena, pero tenemos que pensar en todo.
Feliz Noche de Miércoles.
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